Los Mochis, Sinaloa.– A tres años de haber sufrido una lesión durante un curso de capacitación en la Secretaría de Marina, la familia de Caroline Yoseline Ortiz Álvarez, de 31 años, exige justicia y señala presuntas omisiones por parte de la institución, que hoy la mantienen sin apoyo ni atención médica.
De acuerdo con el testimonio de su hermana, Miriam Ortiz Álvarez, Caroline resultó lesionada mientras participaba en el Curso de Capacitación para Reclutas de la Armada de México (CCRAM), realizado en Guaymas, Sonora, donde asegura se le exigió adoptar una posición física que actualmente ya no está permitida por el desgaste que genera en los aspirantes.
Desde entonces, afirma, la atención médica fue inexistente o tardía, lo que agravó su condición hasta dejarle una afectación permanente en uno de sus brazos.
“Mi hermana cumplió 3 años con esa lesión, nunca fue atendida, nunca se le dio atención médica a tiempo y ahora los médicos nos dicen que es una pérdida total del brazo”, denunció Miriam Ortiz.
Además del daño físico, la familia señala que las consecuencias han sido también emocionales y en su calidad de vida. Aseguran que Caroline ha presentado afectaciones psicológicas y cambios en su estado físico, incluyendo aumento de peso, derivados de su condición y de la falta de atención integral.
La familia también señala irregularidades en el manejo del caso dentro de la institución, ya que según explican no se elaboró un informe oficial del accidente. En su lugar, únicamente cuentan con un documento basado en lo que la propia Caroline redactó a mano tras lo ocurrido.
Otro de los puntos que cuestionan es que, pese a encontrarse lesionada, Caroline fue dada de baja por término de contrato sin que se determinara si la lesión fue consecuencia de actos de servicio, lo cual consideran una omisión grave.
“Tenemos entendido que si una persona está incapacitada por una lesión dentro de la institución, no puede ser dada de baja hasta que se resuelva su situación. Aquí nunca se aclaró nada”, señaló su hermana.

En medio de esta situación, la familia interpuso un amparo (773-25) ante la Jueza del sexto distrito; sin embargo, este fue rechazado. Por ello, ahora solicitan que el caso sea revisado por instancias superiores, incluyendo el colegio de magistrados, con el fin de que se analice a fondo y bajo un criterio de equidad.



“Pedimos que se revise el caso con perspectiva y equidad. ¿Por qué a las mujeres se les hace menos dentro de una institución como Marina?”, cuestionó Miriam.
Asimismo, denunciaron que el instructor al que señalan como responsable continúa recibiendo sueldo y prestaciones, mientras que Caroline quedó fuera de la institución sin ningún tipo de respaldo.
“Él está muy a gusto en su casa recibiendo un sueldo, y mi hermana perdió todo eso, sin ningún beneficio, me hermana está fuera de Marina sin ningún beneficio”, expresó.
Sobre el desarrollo de los hechos, detallaron que, aunque Caroline estaba adscrita a Topolobampo, fue enviada a Guaymas para el curso de adiestramiento, donde ocurrió la lesión. Posteriormente, fue trasladada administrativamente a Tabasco, donde finalmente se concretó su baja por término de contrato.
La familia sostiene que, pese a que la propia institución tenía conocimiento de su estado de salud el cual le impedía incluso permanecer sentada por largos periodos, no se le brindaron las condiciones necesarias ni se detuvo el proceso administrativo.
Ante ello, reiteran el llamado a que las autoridades revisen el caso y determinen responsabilidades, al considerar que se trata de una lesión ocurrida durante el servicio y que, hasta ahora, ha dejado a la afectada en estado de vulnerabilidad y dependencia de su familia





